La Santa Cueva de Covadonga es un santuario católico situado en el Principado de Asturias (España). Se trata de una gruta en las estribaciones del monte Auseva, que da nombre a la parroquia de Covadonga en el concejo de Cangas de Onís.

El origen de la cueva como lugar de culto es controvertido. La tradición afirma que don Pelayo, persiguiendo a un malhechor que se habría refugiado en esta gruta, se encontró con un ermitaño que daba culto a la Virgen María. El ermitaño rogó a Pelayo que perdonara al malhechor, puesto que se había acogido a la protección de la Virgen, y le dijo que llegaría el día en que él también tendría necesidad de buscar amparo en la cueva. Algunos historiadores dicen que lo más verosímil es que Pelayo y los cristianos, refugiados en la cueva de los musulmanes, llevaran consigo alguna imagen de la Virgen y la dejaran allí después de su victoria en la Batalla de Covadonga.

Las crónicas musulmanas sobre la Batalla de Covadonga dicen que en esta cueva se refugiaron las fuerzas de Pelayo, alimentándose de la miel dejada por las abejas en las hendiduras de la roca. Las crónicas cristianas afirman que la intervención milagrosa de la Virgen María fue decisiva en la victoria, al repeler los ataques contra la cueva.