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Catedral de Troyes

Catedral de Troyes

por en 26 May 2015 en Francia | 0 comentarios

 

Catedral de Troyes

La catedral de San Pedro y San Pablo de fue construida en Troyes el siglo IX pero quedó gravemente dañada durante las invasiones normandas, construyéndose hacia el año 940, en tiempos del obispo Milo, una catedral románica. En ella se celebró el Concilio de Troyes que aprobó las reglas de la Orden del Temple. La catedral románica fue destruida por un incendio en 1188.

La construcción de la actual catedral gótica fue ordenada hacia 1200 y comenzada en 1208. Los trabajos continuaron hasta el siglo XVII.

La catedral tiene una sola torre, la de San Pedro. Nunca se terminó la torre sur, la de San Pablo, no se sabe si por falta de dinero o por motivos arquitectónicos; la iglesia se asienta en zona pantanosa por lo que hubo que reforzar los cimientos para evitar su hundimiento; además, la parte sur estaba muy próxima a tres canales, hoy secos. La obra se puede considerar inacabada.

El campanario de 110 metros, que remataba el cuadrado del crucero, fue destruido por un tornado en 1365. El nuevo campanario fue alcanzado por un rayo en 1700, tras lo cual no se reconstruyó. La estructura de la catedral sufrió otros desastres naturales: parte del coro fue destruido por un huracán en 1228, y el techo se incendió por un rayo en 1389. Las tres portadas principales son obra del arquitecto Martín Chambiges (hacia 1460-1532).

Durante la Revolución Francesa, la catedral sufrió gravemente el vandalismo revolucionario. Todas las estatuas de las portadas fueron destruidas y quedaron dañadas parte de las vidrieras. El tesoro catedralicio fue fundido. Sin embargo, escapó de la destrucción total porque se le dio otro uso. Se descristianizó y convirtió en “Templo de la Abundancia” por varios años… Pasada la agitación revolucionaria, la catedral hubo de ser profundamente restaurada por Eugène Millet.

La catedral es de planta de cinco naves, la central, dos naves principales y dos naves auxiliares más, y alcanza los 114 metros de largo y 50 metros de ancho en los brazos del crucero. La altura de la bóveda de la nave central es de 29,5 metros y la torre llega hasta los 62,34 metros.

Esta catedral es reconocida por sus excepcionales vidrieras, realizadas entre los siglos XIII y XIX, que ocupan una superficie de 1500 m2. Posee un magnífico tesoro que contiene, entre otras riquezas, la urna relicario de San Bernardo de Claraval y su compañero y amigo, San Malaquías de Irlanda.

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