Roncesvalles (en euskera Orreaga) es un municipio navarro conocido por la histórica derrota de Carlomagno y por el Camino de Santiago. Los sólidos muros de la colegiata, construida al abrigo del puerto de Ibañeta, son cobijo de caminantes y peregrinos, foco de leyendas y encuentro de culturas. También les protegen del hostil invierno y les trasladan a un mundo de batallas y mitos.

El conjunto monumental de la Colegiata de Orreaga/Roncesvalles, antiguo hospital de peregrinos y tumba del rey Sancho VII el Fuerte, fue construida a finales del siglo XII y principios del XIII y es un excelente ejemplo de arquitectura medieval, un espacio mítico, donde se celebra diariamente la misa de los peregrinos, de lunes a viernes a las 20:00, y los sábados y domingos a las 19:00 horas.

La restaurada iglesia colegial de Santa María, consagrada en 1219, responde al estilo gótico francés y cuenta con una torre defensiva del siglo XIV. Su altar mayor está presidido por la imagen de Santa María de Roncesvalles (XIV), una talla gótica de madera revestida con plata que, según la leyenda, apareció milagrosamente por el anuncio nocturno de un ciervo en cuyas astas brillaban dos luceros.

Teóricamente Orreaga/Roncesvalles es un paso natural del Pirineo donde tuvo lugar la Batalla de Roncesvalles (778), una de las más dolorosas derrotas del ejército franco en la que Carlomagno lloró la muerte de Roldán, el mejor caballero de Francia.