Otxagavia 2012 003.1200

Situada al norte del Valle de Salazar, a 764 metros de altitud, en la confluencia de los ríos Zatoya y Anduña, junto al bosque de Irati, Ochagavía se nos presenta como uno de los pueblos más típicos del Pirineo Navarro. Lo caracterizan, su puente medieval, sus calles empedradas y sus cuidadas casas situadas a ambos lados del río Anduña.

En el siglo XIV el valle de Salazar se dividió en 3 quiñones (demarcaciones) y Ochagavía formó uno de ellos. La Junta administraba política y económicamente el valle. En 1.699 obtuvo, al igual que el resto de los quiñones, autonomía jurisdiccional, aunque la disgregación administrativa definitiva no llegó hasta el año 1864, aunque siguió existiendo la Junta General del Valle.

En el año 1794 los franceses invadieron territorio peninsular y en Ochagavía destruyeron completamente 182 casas, 52 bordas y la ermita de San Martín que estaba situada junto al puente que da entrada a la villa, por carretera. No quemaron el santuario de Muskilda, no se sabe por qué. Para mediados del siglo XIX la villa estaba ya reconstruida. Se reconstruyó en el mismo sitio y las tradicionales techumbres de madera fueron sustituidas por otras de teja. Todavía quedan algunas techumbres de tablilla de roble como en la torre de la iglesia y en el santuario de Muskilda.

La agricultura y la ganadería fue la principal actividad económica de la villa durante la edad media. Además, el clima local forzó la trashumancia periódica del ganado hacia los pastos invernales de la Ribera de Navarra. Con el pasto del monte engordaban cerdos para provisión de las casas.

Todavía en el siglo XV no constituye riqueza la madera, explotada únicamente para la construcción y las necesidades domésticas locales. Además de un molino harinero, de una tejería, de algún telar, ya desaparecidos, la industria artesanal se centró en los productos de la ganadería como curtido de pieles y elaboración de quesos.

Hoy, Ochagavía distribuye a su población en muy diversas actividades económicas, entre las que destacan la agricultura, ganadería y selvicultura; el turismo; la construcción y la administración pública, especialmente.