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La fuente Saint-Michel es una fuente parisina situada en el corazón del barrio latino y ocupa la totalidad de una de las paredes de un edificio de seis plantas. Fue catalogada como monumento histórico en 1926.

La fuente, cuya estructura principal es la de un arco de triunfo, se enmarca dentro del plan de transformación de París durante el Segundo Imperio puesto en marcha por Barón Haussmann bajo Napoleon III de cara a ocultar una antiestética fachada generada por las obras de apertura del bulevar Saint-Michel. Descartada la idea inicial de decorarla con una estatua monumental de Napoleón Bonaparte, se optó finalmente por una obra que representara la lucha del Bien y del Mal donde el Arcángel Miguel, espada en mano, aparece sometiendo al Demonio.

La fuente Saint-Michel, que fue muy criticada tras su construcción, fue la última gran fuente parisina situada en una fachada. Posteriormente todas las fuentes monumentales se ubicaron en plazas o parques.